viernes, 17 de junio de 2016

Algo se muere en el alma...

     
...cuando un amigo se va.

Estas son de las cosas que te dan un poco de penita. Este fue un proyecto que me dio algún quebradero de cabeza y me quitó alguna hora de sueño, pero que al final se hizo realidad.

Por por circunstancias de la vida lo vendí, y el dueño estaba super contento con el, le iba muy bien y al final me decía que era casi la única tabla que cogía (el venía de la tabla corta). Pero hace unas semanas me llamó para decirme que se habían roto dos enganches de metal que hacían de grapas para cerrar la tabla.

Me dió un bajón... pero me quedó el consuelo de que se rompió solo la parte metálica, no la unión con la tabla ni nada de lo que hice para unirla, y eso que eran enganches de acero inoxidables comprados en una tienda de náutica.

Después de valorar soluciones, el chico me dijo que ya no tenía problema de espacio y que si le cambiaba los enganches igual podrían volver a partir en dos/tres años. Y como le gustaba tanto la tabla quería que le durara, así que optamos por unirla y hacerla fija.


Aunque el peso no era excesivo le hice más agujeros y le quité los enganches metálicos para quitar algo de peso, unos 215 gr.

Lo uní y con resina, tapé los rebajes donde iban alojados los enganches, lo lijé todo y lo laminé. Por último el cliente me dijo que si le podría hacer una franja de color azul clarito ya que podría quedar bien y así se disimulaba la unión. Y la verdad es que no quedó mal.

Ahora ya tiene tablón para toda la vida.







Puedes ver la entrada de cuando lo terminé AQUÍ

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